Muchas mamás se preguntan si la actividad física puede interferir en la lactancia y la respuesta es que sí, para bien.

La actividad física moderada para la madre es totalmente aconsejable ya que no produce ningún cambio en la producción de leche y en algunos casos puede hasta aumentarla.

Además gracias a los neurotransmisores y hormonas que generamos después de hacer ejercicio la mamá sentirá una sensación de bienestar que hará que se sienta más tranquila y que concilie mejor el sueño.

Hay que tener presente que la lactancia materna exclusiva implica para la madre un gran gasto calórico por lo que a la hora de implementar nuestra rutina deportiva después del parto no hay que perder de vista el cuidado nutricional en esta etapa y nunca, bajo ningún concepto hacer una dieta hipocalórica.

La actividad física después del parto debe tener siempre muy presente una preservación y fortalecimiento del suelo pélvico, por lo que hay que tener cuidado en la elección del mismo y tener en cuenta que los profesionales que van a atender a la reciente mamá tienen formación específica en este momento vital tan delicado.

Durante la lactancia materna la zona de los pectorales, cuello y cintura escapular se ven sobrecargados debido a la postura que tenemos que mantener mientras amamantamos a nuestros bebés por ello el ejercicio enfocado a fortalecer, estirar y dar movilidad a estas zonas puede ser muy positivo para tener una lactancia satisfactoria minimizando las molestias derivadas de esta etapa.

Siempre hacemos mucho hincapié a nuestras alumnas que antes de comenzar nuestras clases de postnatal, sea cual sea la disciplina seleccionada siempre deberán tener el visto bueno del profesional que hace el seguimiento del embarazo y postparto.

Algunos consejos que podemos daros para hacer vuestro reenganche a la actividad física más llevadera y compatible con la lactancia son los siguientes:

  • Utilizar un sujetador deportivo que se adapte bien al pecho, que no sea demasiado ajustado y que no presione la parrilla costal de la mamá ya que puede entorpecer la respiración.
  • Como hemos explicado anteriormente, amamantar requiere de un gasto calórico extra de entre 300-500 kcal por lo que tener siempre un snack saludable a mano después de entrenar te ayudará a regular el gasto de energía.
  • La lactancia materna requiere de unos cuatro litros diarios por lo que al comenzar la actividad física debemos tener un refuerzo de la hidratación diaria para mantener los niveles de hidratación adecuados.
  • Si puedes organizar los entrenamientos o la actividad física entre tomas te hará sentirte más tranquila dejando al bebé al cuidado de otra persona, o incluyendolo en tus clases como parte del entrenamiento.

En definitiva, hacer actividad física tiene beneficios en cualquier momento de nuestra vida y sin duda en la etapa de la lactancia materna también tiene beneficios para la madre que sin duda podremos transmitir a nuestro bebé.

Una mamá que se cuida y se dedica tiempo puede cuidar mejor de su bebé.