HIPOPRESIVOS Y POSTPARTO: MÁS ALLÁ DEL ABDOMEN.

No son pocas las mujeres que se incorporan a nuestras clases de hipopresivos después de dar a luz y vemos al realizar la valoración previa que están sufriendo secuelas de las que no les gusta hablar, o que sienten cierto pudor en comentarlas.

En el post de hoy queremos visibilizar estos posibles efectos adversos y cómo en algunos de ellos los hipopresivos pueden ayudar a hacerlos más llevaderos.

No son pocas las mamás que durante la gestación han sufrido hemorroides (varices producidas en la parte inferior del recto o alrededor del ano). Debido al aumento de peso y la congestión pélvica que se produce durante el embarazo, el retorno venoso de esta zona se puede ver alterado generando esas varices llamadas hemorroides. Además en muchas ocasiones el tránsito intestinal de las gestantes se ve alterado, lo que hace más probable que puedan aparecer las temibles hemorroides.

Al dar a luz por desgracia en un alto porcentaje de mujeres las hemorroides se mantienen en el postparto, con las molestias que causa esto en la vida diaria de las mismas.

¿Cómo pueden ayudarte los hipopresivos en este caso?

Al realizar los hipopresivos, como ya hemos explicado en múltiples ocasiones, el diafragma actúa como un ascensor visceral, aliviando la presión que sufre los órganos pélvicos y descongestionando el área, aliviando de tensiones a todas las vísceras que hay en la cavidad pélvica.

Debido a esta descongestión, y al haber más “espacio”, el retorno venoso se ve beneficiado debido a la liberación de los tejidos de la zona.

Además, esta movilidad visceral es clave también para mejorar la motilidad intestinal en el caso de que las mujeres tras dar a luz mantengan ese ritmo intestinal alterado y estén sufriendo estreñimiento.

Otras mujeres sufren un aumento del calendario miccional, es decir, tienen la necesidad de ir más al baño a orinar sin un aumento de la cantidad de orina. Esto puede producirse por una debilidad del suelo pélvico, por un desprendimiento de la vejiga durante el parto, o en los peores casos por un prolapso.

En cualquiera de estos tres casos, los hipopresivos pueden aliviar estos síntomas por la misma razón que la anterior: descongestionan el área pélvica, quitan presión del paquete visceral abdominal y activan de manera secundaria el suelo pélvico.

En este caso, sea cual sea la razón por la que ocurra eso, es importante acompañar a estos ejercicios de una rehabilitación específica del suelo pélvico para que estos efectos secundarios se reviertan y la recién estrenada mamá pueda seguir con su vida normal.

Algunas mujeres describen aparición de dolor durante la penetración al retomar sus relaciones sexuales. Esto suele ser algo que las mamás no comentan, no hablan de ello y cuando lo verbalizan se encuentran con respuestas cómo: tranquila, es normal, ya se te pasará.

La respuesta es rotunda: no tienes por qué soportar ningún tipo de dolor durante las relaciones sexuales.

Se pueden dar diversas circunstancias por las que esto puede ocurrir: si te han hecho una episiotomía que el tejido cicatricial que se ha creado esté demasiado tenso, o se haya adherido al tejido que hay por debajo y eso genere dolor durante la penetración.

Otras veces se puede producir un aumento del tono de la musculatura del suelo pélvico tras dar a luz, por lo que la penetración puede resultar dolorosa. En otras ocasiones el problema es una disminución del flujo vaginal, y esa sequedad puede producir molestias.

Sea cual sea el origen de este problema, es importante ponerte en manos de un especialista que valore tu situación y podáis poneros manos a la obra para recuperar la comodidad durante las relaciones sexuales.