Sin duda el postparto es una etapa en la vida de la mujer muy dura.

El revuelo hormonal que sufre nuestro cuerpo puede llevarnos a estados de ánimo alicaídos, además de encontrarnos en pleno proceso de adaptación a nuestra nueva vida (que por otro lado no va a ser fácil las primeras semanas).

Si a esto le sumamos que no reconocemos nuestro propio cuerpo ya que hace tan solo unas horas nuestro bebé seguía dentro de nosotras no mejora mucho la situación.

En el caso de haber sufrido una cesárea todo se recrudece mucho más ya que tendremos que sufrir una convalecencia postquirúrgica.

Cuando se realiza una cesárea hay varios cortes importantes: la piel, el tejido facial, se aparta la musculatura abdominal para llegar al útero dónde se realiza otra incisión para llegar hasta nuestro bebé.

Después, todo ese camino que hemos andado hay que deshacerlo: se cose el útero con puntos reabsorbibles, se recoloca la musculatura abdominal y se cose el tejido facial y la piel (los puntos de la piel habrá que retirarlo al cabo de unos días).

De manera externa veremos una incisión horizontal por encima del pubis, pero es importante recordarle a las mamás que por debajo hay mucho más trabajo, por ello deberemos tomarnos las primeras semanas con mucha calma y no realizar más esfuerzos que los necesarios: no debemos estar mucho tiempo de pie, no debemos cargar peso…

Es importante prestarle atención a tu cicatriz, que la observes para ir valorando cómo va el proceso de cicatrización. Tocarla por encima del vendaje es una buena manera de ir estimulando la zona.

Estamos acostumbradas a que las cicatrices deben estar secas para cicatrizar bien, pero debemos estar alerta de no pasarnos en la sequedad ya que puede pasar a ser molesto.

En cuanto los puntos se retiran es el momento de tocar sobre la piel directamente y mover ese tejido para evitar que se adhieran a los tejidos que hay por debajo.

Con unas gotitas de aceite de rosa mosqueta por ejemplo puede ir realizando alrededor de la cicatriz con tus pulgares un movimiento de zigzag para ir movilizando el tejido (la presión ejercida debe ser ligera, no debe producir dolor).

Al final una cesárea es una intervención quirúrgica, por lo que trataremos esta cicatriz como cualquier otra infligida en otra parte del cuerpo y por ello los tiempos para reanudar la práctica deportiva se verán prolongados con respecto a un parto vaginal.

En el caso de haber dado a luz por cesárea la recuperación se prolongara hasta las 12 semanas antes de reanudar la práctica deportiva (siempre que la persona que supervisa el embarazo y postparto considere que esté todo en condiciones).

Es en este punto es cuando más atención tienes que prestar a tu abdomen ya que esa musculatura se ha visto afectada durante todo el proceso.

Desde Sanasté Studio os recomendamos la recuperación con hipopresivos tras el parto por cesárea, ya que realizaremos un trabajo muy específico de la musculatura abdominal (transverso del abdomen en este caso que es uno de los músculos más afectados).

Con esta técnica preservamos también el suelo pélvico ya que trabajamos sin presión sobre él, y activamos musculatura postural que ha tenido que ir adaptándose durante todo el embarazo a todas las modificaciones que se han ido generando en nuestro cuerpo.

En definitiva, un postparto por cesárea es un poco más latoso que recuperarnos de un parto vaginal, pero lo que debemos tener por seguro es que todo pasa.

Además estando en las manos adecuadas la recuperación será mucho más llevadera para conseguir que nuestro cuerpo vuelva a la armonía que se merece.