Durante el embarazo ocurren diversos cambios que se pueden observar a simple vista y sin duda uno de ellos es la piel. El órgano más grande y extenso que tenemos en el cuerpo.

Si estás embarazada seguro que te han dicho alguna vez que tienes una luz especial en la cara y también estarás intentando prevenir las temidas estrías.

En el siguiente post vamos a intentar explicar que ocurre con nuestra piel cuándo nos quedamos embarazadas.

Esa luz especial que tienen las mujeres embarazadas se debe por un lado los cambios hormonales que hacen que las glándulas sebáceas produzcan más grasa y por otro al aumento del flujo sanguíneo que se da en el epitelio lo que produce un aumento de la oxigenación de las células sanguíneas.

Este aumento de la producción de grasa durante el embarazo puede también producir un aumento del acné, por ello es importante utilizar limpiadores faciales apropiados para ti y mantener la piel hidratada. Además ¡evita tocarte los granos! Ya que es probable que generes unas marcas que te acompañen para siempre.

Pero además de este brillo especial de la mujer embarazada la piel está sometida a otro tipo de estreses a los que no podemos sacar tanto partido.

En muchas mujeres embarazadas se presenta lo que se conoce como la “mascara del embarazo”. Desarrollan unas manchas en la cara de color marrón amarillento llamados cloasmas o melasmas.

Estas manchas son una hiperpigmentación como la que ocurre en la línea alba o en los pezones, todos estos cambios se atribuyen a un aumento de los valores de hormona melanocito-estimulante, de estrógenos, y posiblemente de progesterona.

Por esto se convierte en algo esencia durante el embarazo utilizar cremas con protección solar alta, evitar estar expuesta al sol en las horas centrales del día y te recomendamos que recurras a sombreros o gorras que puedan ayudarte a estar protegida para evitar que la radiación UV empeore las manchas o las perpetúe después del parto.

A medida que la gestación avanza y nuestra piel abdominal se va expandiendo va aumentando el riesgo de que aparezcan estrías. Según diversos estudias hasta el 90% de las embarazadas presentan estrías.

Las estrías son una rotura de la dermis (capa que está justo por debajo de lo que vemos) y una continuidad de la epidermis (la capa más superficial). Presentan una forma de “cicatriz” zigzagueante.

La principal causa de la aparición de las estrías es mecánica (por ese estiramiento de la piel), aunque influyen factores genéticos y causas endocrínas.

No hay un tratamiento eficaz que hagan que las estrías no aparezca o que una vez instauradas desaparezcan pero podemos prevenirlo desde el inicio:

  • hidratación intensa de la piel (esto además puede beneficiar a esos picores que pueden aparecer a medida que la piel se va estirando).
  • controlar el peso que aumentamos durante el embarazo. Una excelente manera de controlar el peso además de tener una nutrición adecuada es realizar actividad física.

Además de todo lo descrito anteriormente debido al aumento del volumen sanguíneo pueden aparecer arañas vasculares en diversas zonas del cuerpo.

Para las que aparecen en las piernas lo mejor es no pasar demasiadas horas sentada ya que la sangre y el líquido tiende a acumularse en las extremidades inferiores y esto puede producir además de la aparición de estas venillas, molestias.

Mantenerte activa durante todo el día y las piernas algo elevadas mientras estés sentada puede ayudarte a paliar estos efectos de aumento del volumen sanguíneo.

En líneas generales todas estas modificaciones que sufre la piel tras el parto tienden a eliminarse o atenuarse pero todo lo que podemos hacer para combatirlas durante la gestación será un trabajo que ya habremos hecho para después.

Como bien hemos dicho anteriormente hay procesos que son inevitables y probablemente tu cuerpo no vuelva a ser el que era, pero cuando mires a esas estrías que antes no estaban allí piensa: “estas cicatrices han dado vida”.